jueves, 30 de septiembre de 2010

INHOTEP

Portador del Sello del Rey del Bajo Egipto, Primero después del rey del Alto Egipto, administrador del Gran Palacio, Señor Hereditario, Alto Sacerdote de Heliópolis, constructor, escultor y hacedor de jarrones jefe¬ – tales eran los títulos que el rey Djoser dio a su más alto consejero: Imhotep.


Fig. 1 – Imhotep deificado.

Desde tiempos antiguos Egipto fue conocida por ser la tierra madre de los magos. Incluso en el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana aparecían magos egipcios que convertían varas en serpientes y el agua en sangre.

A pesar de toda esta evidencia mística y fantástica pasada de generación en generación, algunos egiptólogos expertos (y el sentido común) nos indican que tales personas como los magos ni la magia existieron realmente. En cambio, existieron personas altamente admiradas por sus grandes conocimientos en la ciencia y la técnica, que vistos desde los ojos del pueblo lucirían con todos los atributos mágicos que pudieran imaginarse.

Entre estos personajes se encontraba Imhotep: un oficial y arquitecto que servía al rey Djoser (también conocido como Zoser) en el siglo XXVII a. C. La tradición y sus conocimientos lo hacen merecedor de grandes aportes a la arquitectura y la medicina de la época. Eventualmente fue deificado (como puede observarse en las figuras adjuntas). Los griegos lo identificaban con su propio dios de la medicina, Asclepio. Incluso, en una historia del siglo II a. C., Imhotep se convierte en un sacerdote mago con la habilidad de leer registros antiguos de la librería adjunta del templo de Thot en Hermópolis.

Por muchos siglos después de su existencia carnal, Imhotep fue reverenciado como un dios sanador por los egipcios. El templo construido por la reina Hatshepsut en la ciudad de Deir el-Bahri, convertido en santuario para Imhotep y Amenhotep, era visitado por personas en busca de ayuda para sus problemas de fertilidad. La supuesta tumba de Imhotep en Saqqara era visitada por los enfermos en grandes peregrinajes seis veces al año, en los que que dejaban grandes ofrendas buscando sus favores o agradeciendo favores previos. La costumbre indicaba que se debía seguir un ritual para obtener la ayuda de Imhotep: Oraban y luego dormían con la esperanza de soñar con él. Si Imhotep se les aparecía en el sueño se creía que sus poderes curativos los sanarían.

Durante su vida fue conocido por ser una persona tremendamente habilidosa, a quien le importaban mucho su país y sus habitantes. Los títulos impuestos a Imhotep indican que Djoser lo consideraba su visir, y así mismo jefe del tesoro y oficial de justicia. Según una escritura de alrededor del año 200 a. C., Imhotep fue la persona que aconsejó al rey Djoser de acabar una sequía que duró siete años dando terrenos y regalos al templo de Khnum, el dios venerado como creador de la raza humana. Los registros indican que al hacer esto los niveles del Nilo volvieron a la normalidad, trayendo consigo buenas cosechas y espantando a la muerte y a la hambruna.

Fig. 2 – Pirámide escalonada de Djoser

Fue Imhotep el encargado de la construcción de la tumba del rey Djoser, ya que era en él en quien más confiaba, y era Imhotep quien tenía las habilidades y conocimientos necesarios para organizar a los trabajadores, encontrar los artesanos y desarrollar las herramientas necesarias para llevar a cabo el proyecto. Fuera de todo misticismo asociado a Imhotep, es esta pirámide (conocida también como la “Pirámide Escalonada de Djoser”) la obra maestra de la arquitectura antigua por la cual el mundo lo recuerda.


Fig. 3 – Estatuilla de Imhotep en su pose típica.

Para recordarlo e inmortalizarlo los egipcios comenzaron a construir estatuas estilizadas de Imhotep, que lo mostraban sentado en una silla decorativa alta. El espaldar de la silla era relativamente bajo, y sus pies descansaban en un bloque a modo de cojín. En su regazo siempre se encontraba un rollo de pergamino abierto. De acuerdo con la tradición, los escribanos egipcios honraban la gran sabiduría de Imhotep rociando unas pocas gotas de tinta antes de empezar a escribir.



Fuentes y bibliografía:

- PINCH, G. Magic in the Ancient Egypt. British Museum Press. 1994. ISBN-O 7141 0979 I.

- ROSALIE F. & CHARLES F. BAKER III. Ancient Egyptians: People of the Pyramids. Oxford University Press. 2001. ISBN-13 978-0-19-512221-3.

Imágenes:

Figura 1: Figura de Imhotep deificado. Tomada de Magic in the Ancient Egypt, página 137.

Figura 2: Djoser’s Step Pyramid. Tomada de http://www.flickr.com/photos/trp0/4577796025. Imagen con algunos derechos reservados a Tyler (usuario trp0).

Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic
 http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/deed.es.

Figura 3: Figura de Imhotep en su pose tradicional. Tomada de Ancient Egyptians: People of the Pyramids, página 21.

RECOPILACIÓN Y ESTUDIO POR DUSTIN MARTINEZ

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